{"id":116276,"date":"2019-02-25T09:16:28","date_gmt":"2019-02-25T09:16:28","guid":{"rendered":"https:\/\/develop.mercatflors.cat\/blog\/?p=1605"},"modified":"2023-06-15T09:47:25","modified_gmt":"2023-06-15T09:47:25","slug":"pasmosamente-spam-se-nos-rompio-el-amor-de-tanto-usarlo-per-roberto-fratini","status":"publish","type":"blog","link":"https:\/\/develop.mercatflors.cat\/es\/blog\/pasmosamente-spam-se-nos-rompio-el-amor-de-tanto-usarlo-per-roberto-fratini\/","title":{"rendered":"Pasmosamente spam &#8211; \u00abSe nos rompi\u00f3 el amor de tanto usarlo\u00bb, per Roberto Fratini"},"content":{"rendered":"<p><em>Pasionaria<\/em> trata del deterioro concreto, del desperfecto de nuestra mec\u00e1nica pasional.<\/p>\n<p>Todo cuanto sol\u00edamos asociar a las tribulaciones de Cristo camino de la cruz ha sido objeto de una secularizaci\u00f3n irresistible, que empez\u00f3 cuando los rom\u00e1nticos, arrebat\u00e1ndolas tanto a la teolog\u00eda como a la patolog\u00eda, optaron por conceder a las pasiones una tarjeta <em>black<\/em> en materia de consumos an\u00edmicos, y por convertirlas en el mayor hidrocarburo de la modernidad. En s\u00ed, que el expediente cultural de las pasiones sea esencialmente din\u00e1mico y progresivo &#8211; y que sea tan secularmente mesi\u00e1nico el mandato que la modernidad les atribuye -, justifica la intuici\u00f3n de tratarlas como ciencia ficci\u00f3n. La ciencia ficci\u00f3n cumple casi siempre el objetivo impl\u00edcito de banalizar al mundo fenom\u00e9nico, y de presentar a los fantasmas de ese mundo como logros t\u00e9cnicos del que vendr\u00e1. \u00a0Por la simple raz\u00f3n de que la secularizaci\u00f3n no puede prescindir de procesos masivos de banalizaci\u00f3n, se mire por donde se mire la ciencia ficci\u00f3n es el g\u00e9nero-fetiche de las teolog\u00edas secularizadas: su te\u00fargia sincera es simplificar concretamente, o re-banalizar \u201cdivinamente\u201d, tematiz\u00e1ndolas como soluciones tecnol\u00f3gicas, las trivialidades y banalidades, los apetitos pedestres del presente al que transfigura. <em>Pasionaria<\/em> es un ap\u00f3logo paracient\u00edfico del mismo tipo: la alegor\u00eda animatr\u00f3nica de anhelos que son ya maquinales, banales, desrealizados y pos-humanos en la humanidad que cree vivirlos crey\u00e9ndose viva hoy mismo. <em>Future in Present Tense <\/em>&#8211; Futuro en Tiempo Presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Nuestras pasiones son variantes del fen\u00f3meno llamado turismo. Ser\u00e1 que el turismo es a su vez la pasi\u00f3n estructural de una posmodernidad cadav\u00e9rica a la que reanima con est\u00edmulos de corta duraci\u00f3n. Sociable y plagado de emoticonos, nuestro mapa an\u00edmico ya solo obedece a reflejos condicionados. Hecha as\u00ed, de automatismos culturales y gestos trillados, la peripecia pasional es una odisea al vac\u00edo: turismo interestelar.<\/em><\/p>\n<p>Una vez descomprimidas las \u00faltimas pasiones \u201cseculares\u201d del siglo XX, todas ellas pol\u00edticas, el mismo Occidente que ha conseguido convertir la pol\u00edtica en lo menos apasionante del mundo, tiende a ser un lugar en que la gente se apasiona y moviliza seriamente por cualquier mierda salvo que por los temas que deber\u00edan conmocionarla. Vivimos una era de pasionalidad inflacionaria. Y puesto que los fen\u00f3menos de inflaci\u00f3n y banalizaci\u00f3n siempre sirven intereses capitalistas, se entiende la procedencia de la ecuaci\u00f3n incombustible, afianzada por el l\u00e9xico de mercado, entre el concepto de pasi\u00f3n y el de <em>hobby <\/em>o afici\u00f3n; y se entiende, como reacci\u00f3n autom\u00e1tica a esta lucrosa reificaci\u00f3n o <em>commodification<\/em> de los anhelos, la metamorfosis de pasiones muy antiguas en <em>adicciones<\/em> siempre nuevas. Somos de hecho una civilizaci\u00f3n suficientemente adicta a sus pasiones (primer ingrediente de toda receta de marketing), y suficientemente determinadas a \u201cvivirlas\u201d (en nombre del imperativo de \u201cexperiencia\u201d que salpimienta esa receta) como para ser ya incapaz de sentirlas persuasivamente. No hemos sido nunca tan apasionadamente anestesiados. Y de paso, ya que la cartograf\u00eda pasional despliega alucinaciones y psicosis cada vez m\u00e1s sincr\u00f3nicas -y cada vez m\u00e1s \u201csocializables\u201d- es comprensible que los buscadores solitarios de pasiones salvajes vayan a cazarlas en lugares cada vez m\u00e1s asociales, violentos o auto-violentos. Drogada a emoticonos, nuestra vida emocional ya solo funciona seg\u00fan la econom\u00eda del reflejo condicionado: se enciende una luz roja y amamos. Pero puesto que canta cada vez m\u00e1s el abismo entre la pasi\u00f3n que twiteamos y la que sentimos, nuestra adicci\u00f3n a sentir intensamente ya s\u00f3lo se sustenta en alicientes o coadyuvantes de toda cala\u00f1a. En el fondo, si \u201capasionarse positivamente\u201d es tan terap\u00e9utico como dicen, y si la vertiente destructiva de las pasiones es patrimonio exclusivo de los desgraciados o de los criminales, lo m\u00e1s natural es que la pasi\u00f3n misma se apoye en medios y aliciente cada vez m\u00e1s f\u00e1rmaco-pornogr\u00e1ficos. As\u00ed pues, hay pasiones <em>prescriptivas<\/em> y pasiones <em>proscritas<\/em>; o pasiones de consumo y pasiones de abuso. Obviamente la pasi\u00f3n es el primer objeto de consumo, y el consumo es el primer objeto de pasi\u00f3n. Nunca ha habido una civilizaci\u00f3n tan medicada, tan incondicionalmente adicta, y sin embargo tan volcada en redactar los cat\u00e1logos pormenorizados de excepciones adictivas que, a la masa de los no excepcionales, ofrecen la ceremonia bals\u00e1mica de creerse muy sanos.<\/p>\n<p>El hecho, en suma, de que nuestro apego a los subidones de todo tipo sea del orden del uso y del\u00a0 artificio &#8211; la pasi\u00f3n por el artificio es la esencia misma del consumismo -; el hecho, por ende, de que nuestras pasiones siempre y solo se habiliten en el consumo de algo \u2013 productos, sexo, experiencias, sustancias -, funda y afianza en el imaginario colectivo una dicotom\u00eda provechosa entre pasiones <em>sinceras y destructivas <\/em>(las que consumen) y pasiones <em>postizas y construcitivas <\/em>(las que hacen consumir). La depresi\u00f3n posmoderna -visceral rechazo a esta mierda de mundo y a su men\u00fa de anhelos lucrativos &#8211; tendr\u00e1 por ende que estigmatizarse y curarse para que su pasi\u00f3n negativa sea provechosamente remplazada por pasiones positivas. En una sociedad radicalmente infectada por sus saludables, activos apasionamientos de pacotilla, las pasiones incons\u00fatiles son estigmatizadas (y tratadas) como enfermedades. Vuelven en suma a pensarse en los t\u00e9rminos patol\u00f3gicos que representaron las marcas \u201cveritativas\u201d de todo cuanto pudo antiguamente entenderse como \u201cpasi\u00f3n\u201d, del lat\u00edn <em>patior<\/em>, aplicado a cualquier paradigma de afecci\u00f3n: el padecer inherente a mi total p\u00e9rdida de control sobre el agente que me controla; una disfunci\u00f3n de mi subjetividad; un estado en el que mis acciones se ven despojadas de la actancia que las hace m\u00edas, porque \u201cvivo sin vivir en m\u00ed\u201d. El apasionado no es ni legitimamente sujeto, ni enteramente objeto: forma impensablemente activa de la mayor pasividad, la pasi\u00f3n lo convierte en <em>nobjeto<\/em>. \u00a0Si hablar de pasiones fue en alg\u00fan momento de la historia aludir a los diversos modos \u201cnobjetivos\u201d de autodestrucci\u00f3n, hablar de pasiones en la posmodernidad ser\u00e1 invariablemente hablar de diversos modos objetuales de \u201ccaducidad programada\u201d.<\/p>\n<p>Los griegos sab\u00edan que nuestros estados de alteraci\u00f3n (enamoramiento, deseo, ira, envidia, entusiasmo, etc.)\u00a0 significan simplemente un \u201cestar siendo habitados\u201d por poderes situados fuera de nuestro alcance, cuya manera de habitarnos es, desde luego, \u201cforzarnos a habitar en \u00e9l\u201d. Los dioses de la mitolog\u00eda griega s\u00f3lo son personalizaciones de estos fen\u00f3menos celulares, \u201cplacentales\u201d o topol\u00f3gicos de contenci\u00f3n o conglobaci\u00f3n: <em>en-amorarse<\/em> equivale tanto a interiorizar algo como a \u00abinternarse\u00bb en \u00e9l. Por ser c\u00e9lulas de subjetividad dual (dir\u00eda Peter Sloterdjik), la proverbial \u201cesclavitud\u201d que las pasiones generan es m\u00e1s profunda y compleja, de lo que su met\u00e1fora deja suponer. Y las civilizaciones que representaron los anhelos humanos como los formatos precl\u00ednicos y sagrados de un \u201capresamiento en la alteridad\u201d, tampoco ignoraron que las mismas patolog\u00edas fueran incomparables factores de cultura. El capitalismo ha por supuesto obtenido la neutralizaci\u00f3n masiva de esta capacidad de las pasiones por fertilizar nuevos campos de signos: las pasiones que nos insta a cultivar, en resumidas cuentas, no cultivan nada. Habiendo dejado hace siglo de ser el <em>nobjeto <\/em>que, acompa\u00f1ado o acosado por un dios, siente cosas, el sujeto consumidor de nuevos suced\u00e1neos de pasi\u00f3n es a su vez un objeto de consumo entre otros. Consumir la tonificante experiencia de ser consumible es su \u00fanico anhelo.<\/p>\n<p>Asimismo, la mengua progresiva de los aspectos org\u00e1nicos y simb\u00f3licos de con-globaci\u00f3n que los antiguos conceptos de pasi\u00f3n salvaguardaban, y la acentuaci\u00f3n moderna tanto de las \u00ednfulas de subjetivaci\u00f3n del sentir como de sus s\u00edntomas de objetificaci\u00f3n, han provocado una transformaci\u00f3n radical de la metaforolog\u00eda pasional: la met\u00e1fora m\u00e1s cotizada para hablar de toda \u201csujeci\u00f3n\u201d a las pasiones pasa a ser la del t\u00edtere, del aut\u00f3mata, del fantoche, del maniqu\u00ed. <em>\u00a0Pasionaria<\/em> es una adaptaci\u00f3n parad\u00f3jica de antiguas topolog\u00edas del anhelo en las nuevas reglas del juego pasional; escenifica la versi\u00f3n actual de esa \u201cc\u00e9lula de espacio habitadas por <em>nobjetos<\/em> fuera de control\u201d que fueron las pasiones premodernas, y la convierte en \u201cm\u00f3dulo espacial habitado por objetos controlable\u201d.<\/p>\n<p>Me gusta la idea de que <em>Pasionaria<\/em> sea el nombre de un lugar alejado de todo lugar humano: asemejarse a una casa de mu\u00f1ecas en el sinf\u00edn que la rodea es su manera de recordarnos que nuestra pasi\u00f3n sol\u00eda funcionar a su vez como un cron\u00f3topo extra\u00f1o y absoluto, un <em>aqu\u00ed <\/em>sin relaci\u00f3n, un <em>hot spot<\/em> no rastreable, una domesticidad a penas habitable. En palabras de ABBA: \u201cMama mia, HERE I go again\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Un conocido m\u00edo, en Venecia, una noche de invierno, emprendi\u00f3 desde el museo Correr la pasarela que cruzaba Piazza San Marco en sentido longitudinal &#8211; hab\u00eda agua alta y la pasarela era la \u00fanica manera de llegar al porche de la bas\u00edlica -. Pese a la niebla, le pareci\u00f3 ver que del lado de San Marco una mujer desconocida tambi\u00e9n hab\u00eda empezado a cruzar por la misma pasarela. Recorrieron ambos la pasarela, uno hacia otro, mir\u00e1ndose, durante un par de minutos. Cuando se encontraron, en el centro de la plaza, se besaron. Y pasaron juntos los 15 a\u00f1os siguientes.<\/em><\/p>\n<p>La misma sociedad que, en resumidas cuentas, negocia el marco y el precio de los arrebatos (asignando una mazmorra espec\u00edfica, un local, un producto, una hora, un lugar, una fecha a cada pasi\u00f3n \u2013 la vida es un t\u00edo vivo de anhelos asequibles plagado de caballitos por cabalgar -); la misma sociedad que convierte la topolog\u00eda pasional en <em>locaci\u00f3n de experiencias<\/em>, tiende irresistiblemente a pensar las pasiones mismas como un problema de programaci\u00f3n, dise\u00f1o y acotaci\u00f3n; a sacrificar otro aspecto seminal de la pasi\u00f3n antigua: su capacidad de superarnos y \u201cdesbordarnos\u201d; y a castigar y curar todo exceso, toda obsesi\u00f3n, todo pensamiento fijo, toda adicci\u00f3n \u201cmonotem\u00e1tica\u201d en los chill outs y grupos de apoyo pensados para la pr\u00e1ctica de los nuevos sacramentos confesionales. La misma industria que te quiere adicto te advierte de que el tabaco produce adicci\u00f3n, pero prospera sobre tu desobediencia, parad\u00f3jicamente d\u00f3cil, al imperativo de la moderaci\u00f3n. Los fumadores, drogadictos, obsesos, monoman\u00edacos y deprimidos somos aquellos insanos consumidores extremos, anacr\u00f3nicos y desincronizados, cuya renuencia a acotar el ejercicio de la pasi\u00f3n consiente a una hueste de fariseos complacerse de su ajuar de pasiones sanas. Cargamos con los pecados del mundo, eso es. El vicio es el \u00faltimo Monte Calvario.<\/p>\n<p>Donde el apasionado impaciente e integrado ejecuta programas de anhelo consumista, el pasional paciente y apocal\u00edptico &#8211; el adicto &#8211; apura como un c\u00e1liz la versi\u00f3n viral y totalizadora del mismo programa: transforma en hardware existencial la tecnolog\u00eda soft de la programaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Si tiene sentido, en <em>Pasionaria<\/em>, reinscribir el protocolo del arrebato en una fantas\u00eda sem\u00e1ntica de artefactos, simulacros, electrodom\u00e9sticos, dispositivos mediales y medi\u00e1ticos, es porque los aparatos que amueblan una posmodernidad endeble y pasmosa desempe\u00f1an magistralmente la funci\u00f3n de \u201csentir por los usuarios\u201d: la risa enlatada de las sitcoms televisivas nos ahorran la labor social de re\u00edrle las gracias a la comedia. No se me ocurre nada m\u00e1s siniestro que un lugar vac\u00edo en el que una maquinaria vaya sampleando sin causas evidentes sonidos de risas, a los que nadie escucha y que comentan acontecimientos inexistentes; una habitaci\u00f3n vac\u00eda que se \u201csonroja\u201d, se \u201cestremece\u201d y \u201cllora\u201d con eficacia aprendida. <em>Pasionaria<\/em> retrata, en muchos aspectos, un espacio de este tipo:\u00a0 topolog\u00eda pasional \u201cal vac\u00edo\u201d, donde las \u201ccosas que sienten\u201d tienen ocasionalmente aspecto y ademanes humanoides.<\/p>\n<p>Visto lo visto, en un futuro cercano programaremos maquinarias cada vez m\u00e1s vers\u00e1tiles para que repliquen con intensidad modular la farsa an\u00edmica, la m\u00edmesis de pasiones cada vez m\u00e1s pop-culturales. De acuerdo con varias fantas\u00edas pos-apocal\u00edptica es plausible que estos androides &#8211; \u00faltimos repositorios inteligentes de arrebato suced\u00e1neo, entrenados en los escenarios predecibles y empobrecidos de la pasi\u00f3n peliculera &#8211; nos sobrevivan; y que no se limiten a perpetuar la ejecuci\u00f3n del programa aprendido: que sigan aprendiendo;\u00a0 que no paren de almacenar datos, patrones y procesamientos pasionales subsumi\u00e9ndolos de la observaci\u00f3n rec\u00edproca; que restituyan a destajo, con hist\u00e9rica calma, en formas cada vez m\u00e1s arbitrarias y surrealistas, la car\u00e1tula fantasmag\u00f3rica, los <em>motivos<\/em> de nuestras motivaciones, el dise\u00f1o remezclado, crackeado, hackeable de nuestras efusiones de anta\u00f1o; que, a falta de contenidos afectivos, desplacen las cajas vac\u00edas del <em>packaging<\/em> que permiti\u00f3 comercializar esos contenidos, las <em>f\u00f3rmulas de pathos<\/em> (o <em>Pathosformeln<\/em>), reciclables como \u201cformatos pasionales\u201d.<\/p>\n<p>Completamente supeditado a la cartograf\u00eda en fr\u00edo de los pulsos que lo convocan y revocan, el ballet de la pasi\u00f3n no es otra cosa que un efecto especial o, precisamente, <em>espacial<\/em>: una topolog\u00eda.<\/p>\n<p>Por eso, <em>Pasionaria<\/em> vuelve a ser un nombre de lugar: si Kova, el m\u00e9todo-Veronal, es una topolog\u00eda del cuerpo danzante, parece l\u00f3gico que la <em>topograf\u00eda<\/em> alucinatoria de las primeras piezas, de los primeros <em>nombres de pa\u00eds<\/em> de Marcos Morau <em>diera lugar<\/em> pronto o tarde a topolog\u00edas abisales de nuevo cu\u00f1o: del pozo vertical de <em>Voronia <\/em>(una topolog\u00eda moral) al sinf\u00edn casi adimensional, al espacio-circuito de <em>Pasionaria<\/em> (una topolog\u00eda afectiva), el pa\u00eds m\u00e1s helado de todos.<\/p>\n<p><em>Pasionaria<\/em> es un \u201csistema de acci\u00f3n\u201d, un experimento de mundo. Como si una humanidad al borde de la extinci\u00f3n hubiera decidido gastar fondos y abolengo tecnol\u00f3gico para la puesta en \u00f3rbita de una c\u00e1psula o m\u00f3dulo aeroespacial en el que cultivar \u201cafectos\u201d de la misma forma en la que, seg\u00fan cierta ciencia ficci\u00f3n, se disparan al espacio m\u00f3dulos-invernadero finalizados a conservar la biodiversidad terrestre, criando zanahorias entre Ori\u00f3n y Andr\u00f3meda.<\/p>\n<p>En un tiempo de musealizaci\u00f3n de la danza, y de archivaci\u00f3n del patrimonio gestual de occidente, Morau es de los pocos en haber entendido que la \u00fanica forma plausible de un \u201cmuseo del gesto\u201d es la que lo declina como un database de formas abandonado a las consecuencias impredecibles y desorientaciones de su soledad cibern\u00e9tica: y que tratando las f\u00f3rmula de pathos o <em>pathosformeln<\/em> warburgianas sin solemnidad humanista, las convierte en una buena aproximaci\u00f3n a eso que Hito Steyerl describe como \u201cim\u00e1genes pobres\u201d por un lado (es decir im\u00e1genes de baja calidad, porque el protocolo de su fragmentaci\u00f3n, copia y reproducci\u00f3n ha desbancado todo control telem\u00e1tico y todo <em>copyright<\/em>) y como \u201cim\u00e1genes de <em>spam<\/em>\u201d por otro (porque figuran, duplican y vierten caudalosamente en el espacio inter-satelital una humanidad plastificada, tercamente plasmada por las normas de edici\u00f3n barata de los nuevos dec\u00e1logos pasionales). En esta c\u00e1psula de procesamientos \u201cpasmosamente spam\u201d las escenas de culebr\u00f3n, los anuncios de perfume, las sonrisas ortod\u00f3nticas y los confesionales de <em>reality shows<\/em> se encuentran y desencuentran con el <em>Compianto<\/em> di Niccolo dell\u2019Arca y con la Medusa de Caravaggio en pie de igualdad. Ninguna de las im\u00e1genes pasionales ejecutadas aqu\u00ed perge\u00f1ar\u00e1 una historia: quedar\u00e1 irremediablemente encerrada, como un paquete de datos, en los l\u00edmites del marco del que fue clonada, y ser\u00e1 objeto de ulteriores repeticiones, modulaciones, contaminaciones, contextualizaciones, en una especie de laber\u00edntico <em>shuffle<\/em>. O un jerogl\u00edfico cuyas figuras no llegan en ning\u00fan momento a componer una frase espec\u00edfica, porque es como si efectivamente siempre faltara (o fallara) algo, perdido, desfasado, desprogramado. Pasionaria <em>no tiene Historia ni historias<\/em>: tiene, como cualquier experimento, solo arranques, conatos o <em>resets<\/em> de una afectividad improcedente, que se reinicia porque un error de sistema la discontinua.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Las historias de amor siempre y s\u00f3lo tienen inicios; acaban nada m\u00e1s empezar. Obsesionados por el patr\u00f3n prepotentemente incoativo de la aceleraci\u00f3n card\u00edaca, hemos perdido, por mucho que la busquemos, las claves del tiempo largo del amor. Nuestro \u00fanico talento, nuestro patr\u00f3n recurrente, es abrir puertas. Pero somos tremendamente incapaces de demorarnos en la habitaci\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p><em>Pasionaria<\/em> es un espacio hecho de retornos al que todos se asoman, en el que nadie se detiene. Al mismo tiempo, se protegen con obstinaci\u00f3n, casi con pavor, sus umbrales, amenazados y apresados por invasiones de toda cala\u00f1a: su vac\u00edo s\u00f3lo se mantiene operativo siendo aprisionado y presionado por <em>formas activas de ausencia<\/em>. <em>Pasionaria<\/em> cultiva la obstinada analog\u00eda entre los pulsos mec\u00e1nicos de todo tipo &#8211; leds, l\u00e1mparas, juguetes, tel\u00e9fonos, teclados, flashes, tictacs de relojes, etc. &#8211; y la idea de palpitaci\u00f3n o latido: rebosa de \u201ccorazones sustitutivos\u201d que, a la vez, con su luz parpadeante, evocan infaliblemente una situaci\u00f3n de peligro, o un fallo del sistema. <em>Pasionaria<\/em> teme sus propias palpitaciones como una enfermera el cardiograma acelerado de un enfermo. Esta l\u00f3gica de acecho incondicional y sin objeto anuncia invariablemente que el <em>surmenage<\/em> cultural ha vuelto el universo de los anhelos fantasmal y ajeno, por no decir <em>alien\u00edgena<\/em>: cada vez menos presente y tangible a medida que lo mencionamos, lo invocamos, lo reproducimos. <em>Pasionaria <\/em>es tambi\u00e9n esto: una \u201chauntolog\u00eda\u201d sentimental (del ingl\u00e9s \u201chaunt\u201d, que se refiere a toda ausencia capaz de ocupar, acosar, embrujar un sitio). Como a los difuntos literales, haber muerto brinda tambi\u00e9n a las pasiones muertas la extraordinaria facultad de obsesionarnos con el merodeo de su <em>in(con)sistencia<\/em>.<\/p>\n<p><em>Pasionaria<\/em> adapta ferozmente Kova &#8211; el \u201cm\u00e9todo coreogr\u00e1fico\u201d de Marcos Morau &#8211; a esta norma de erraticidad pos-humana. Y lo hace teniendo en cuenta que el n\u00facleo de los sentimientos y de las pasiones humanas, sigue siendo, por extra\u00f1o que pueda parecer, la <em>precisi\u00f3n<\/em>: \u00bfAcaso el abatimiento de la minor\u00eda deprimida no se remite a un desmentido implacable de las imprecisiones y aproximaciones simb\u00f3licas que permiten a la mayor\u00eda euf\u00f3rica tolerar su existencia?; \u00bfAcaso no es el adicto imbatiblemente ducho en los quehaceres de su autodestrucci\u00f3n? Por muy impreciso que seamos los humanos, impulsados por una fuerte tensi\u00f3n an\u00edmica conseguimos milagros de adrenal\u00ednica precisi\u00f3n: la pasi\u00f3n nos afina como instrumentos. Pero el sujeto mim\u00e9tico-consumidor, androide ante litteram, programado para sortear toda eventualidad de un \u201cerror humano\u201d, no conocer\u00e1 nunca la verdadera precisi\u00f3n: ser\u00e1 siempre exacto, pero nunca \u201cjusto\u201d. Si los seres humanos somos generalmente err\u00e1ticos por omisi\u00f3n, el androide s\u00f3lo conseguir\u00e1 ser catastr\u00f3fico por erogar indiscriminada y exhaustivamente su entero programa, todas sus aplicaciones. En su confusi\u00f3n, una madre humana a\u00fan intuir\u00eda con exactitud alucinatoria las necesidades no verbalizables de su beb\u00e9. Lleno de patrones de maternidad aprendidos en los anuncios de pa\u00f1ales y en los vadem\u00e9cum de pedagog\u00eda el androide consumidor, cuando el ni\u00f1o llore y se convulsione, har\u00e1 todos los gestos contemplados en su programa, sin conseguir calmarlo. Pasionaria es esto: una <em>c\u00e1psula de vivencia en c\u00e1psulas<\/em>: demonstraciones en fr\u00edo de la vida sin la vitalidad y el calor que sol\u00edamos asociar a esta palabra; gestos \u201cagotados\u201d por el uso, depauperados por el abuso; piezas \u201csalidas de rosca\u201d que ya no enganchan nada, ya no saben soldar o unir lo separado. Resultan de una performance emocional continua y extenuada (por la publicidad, por el cine, por el deporte, por el desembalaje de la intimidad en las redes sociales, etc.). El <em>plugging <\/em>-verdadero fetiche gestual de <em>Pasionaria<\/em>&#8211; alude en todo momento a esta urgencia de alimentar, y si acaso electrocutar, la capacidad de sentir algo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Valga el ejemplo del pianista, que por ejecutar con demasiada obstinaci\u00f3n una pieza de cierta dificultad, en un momento dado constata con desconcierto que ya no sabe ejecutarlo, porque los dedos se anudan, los planos r\u00edtmicos se colapsan uno sobre otro, las frases se apelmazan, los pasajes m\u00e1s elementales se vuelven bizarros e inabarcables. El pianista de profesi\u00f3n dir\u00e1, en estos casos, que \u201cla pieza se ha salido de rosca\u201d, como un tornillo que haya sido girado en el soporte demasiado tiempo y con demasiada energ\u00eda. Tambi\u00e9n nuestros corazones son cuerdas tendidas: tocadas con prepotencia por violinistas poco atentos, se prolapsan, vibran con dificultad, emiten un sonido crom\u00e1tico y desdibujado, entre rid\u00edculo y pat\u00e9tico.<\/em><\/p>\n<p>Ocurre que las maquinarias deseosas preconizadas por ciertas utop\u00edas cr\u00edticas de finales del siglo XX se harten de su propia pl\u00e9tora maquinal &#8211; desde luego que la existencia performativa de puras intensidades predicada por Deleuze y realizada con aciaga exactitud por la World Wide Web recuerda menos una bancarrota de la especie que una epopeya transhumana: los <em>cuantos<\/em> de intensidad y la performance permanente nos tienen agotados. Puede que los androides de erogar pasiones deduzcamos de nuestra propia eficiencia una melancol\u00eda de tipo in\u00e9dito, versi\u00f3n rob\u00f3tica de la tristeza que el simbolismo atribuy\u00f3 a las marionetas, las mu\u00f1ecas, los maniqu\u00edes: la de no sentir lo que tan eficazmente, si maniobrados con ingenio, fingimos sentir. Puede que dejar de funcionar (la <em>de-funci\u00f3n<\/em> de la maquinaria) o destrozarnos apasionadamente termine siendo, como para cualquier adicto, nuestra \u00faltima chance de humanidad. Pronto la \u00fanica pasi\u00f3n, el \u00fanico signo de vitalidad que ninguna inteligencia artificial consiga samplear, ser\u00e1 palmarla (requiescat <em>Blade Runner<\/em>). A aquel Cristo que de la <em>Math\u00e4us Passion<\/em>, bajara a rescatarnos subi\u00e9ndose a una cruz, pedir\u00edamos, en lugar de la vida eterna (conseguida por entonces con medios mundanos), que nos ense\u00f1ara de nuevo a morir. La alternativa es el modo-<em>Pasionaria<\/em>: la muerte t\u00e9rmica o entrop\u00eda de los comportamientos afectivos, o una era glacial del alma, que ya estamos viviendo.<\/p>\n<p>Roberto Fratini Serafide<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>Gilles DELEUZE, F\u00e9lix GUATTARI, <em>El antiedipo. Capitalismo y esquizofrenia<\/em>, Barcelona: Planeta, 1985.<\/p>\n<p>Eloy FERN\u00c1NDEZ PORTA, <em>\ua792<\/em>\u00aeO$. <em>La superproducci\u00f3n de los afectos<\/em>, Barcelona: Anagrama, 2010<\/p>\n<p>Julia KRISTEVA, <em>Sol negro. Depresi\u00f3n y melancol\u00eda<\/em>, Girona: Wunderkammer, 2017.<\/p>\n<p>Mario PERNIOLA, <em>El sex appeal de lo inorg\u00e1nico<\/em>, Barcelona: Trama Editorial, 2005.<\/p>\n<p>Peter SLOTERDJIK, <em>Esferas I. Burbujas. Microsferolog\u00eda<\/em>, Madrid: Siruela, 2014.<\/p>\n<p>Hito STEYERL, <em>Los condenados de la pantalla<\/em>, Buenos Aires: Caja Negra, 2014.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Links v\u00eddeo:<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=NyF9DjNbT5U\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=NyF9DjNbT5U<\/a> (Extracto Minako Seki, <em>Human Form<\/em>, Site-specific, IV Festival de Butoh, Barcelona, 2011)<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Xfs-SEx1nCU\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Xfs-SEx1nCU<\/a> (Trailer online Crystal Pite, Jonathon Young, <em>Betroffenheit<\/em>, 2017)<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/develop.mercatflors.cat\/espectacle\/salmon-3\/\">https:\/\/develop.mercatflors.cat\/espectacle\/salmon-3\/<\/a> (Teaser Manuel Rodr\u00edguez, <em>REM<\/em>, 2017)<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=cUGewBdAy8c\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=cUGewBdAy8c<\/a> (Extracto Edouard Lock, <em>Am\u00e9lia<\/em>, 2003)<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Zx1-KJB_Y_c\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Zx1-KJB_Y_c <\/a>(Trailer Jefta Van Dinthen, <em>Grind<\/em>, 2012)<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Q-sK-s_TzN0\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Q-sK-s_TzN0<\/a> (Extracto Huang Yi + KUKA, <em>A human robot dance duet<\/em>, 2017).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=50iofGZaW7Y\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=50iofGZaW7Y<\/a> (Conferencia online Martin Rees, \u00abThe Future of Human Civilization &#8211; Cyborgs, Al &amp; the Post-human Era\u00bb, 2018)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Links de inter\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/develop.mercatflors.cat\/blog\/iglesias-de-lo-peor-por-roberto-fratini\/\">https:\/\/develop.mercatflors.cat\/blog\/iglesias-de-lo-peor-por-roberto-fratini\/<\/a> (Art\u00edculo online, Roberto Fratini, \u00abIglesias de lo peor\u00bb, 2016)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/lagrietaonline.com\/hacia-una-coreocartografia-del-cuerpo-laberintico-una-charla-con-marcos-morau\/\">http:\/\/lagrietaonline.com\/hacia-una-coreocartografia-del-cuerpo-laberintico-una-charla-con-marcos-morau\/<\/a> (Entrevista Eloy Palaz\u00f3n, \u00abHacia una coreocartograf\u00eda del cuerpo laber\u00edntico: una charla con Marcos Morau\u00bb, <em>La Grieta<\/em>, 9.5.16)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.scielo.sa.cr\/pdf\/reflexiones\/v94n1\/1659-2859-reflexiones-94-01-00097.pdf\">http:\/\/www.scielo.sa.cr\/pdf\/reflexiones\/v94n1\/1659-2859-reflexiones-94-01-00097.pdf<\/a> (ensayo PDF online, Gabriela Chavarr\u00eda Alfaro, \u00abEl Posthumanismo y los cambios en la identidad humana\u00bb, 2014)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8216;Pasionaria&#8217; 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