{"id":117480,"date":"2015-11-24T13:44:55","date_gmt":"2015-11-24T13:44:55","guid":{"rendered":"https:\/\/develop.mercatflors.cat\/blog\/?p=709"},"modified":"2023-06-15T09:44:00","modified_gmt":"2023-06-15T09:44:00","slug":"que-el-futuro-se-haga-impresentable-y-otros-deseos-impuros-parte-1-por-roberto-fratini","status":"publish","type":"blog","link":"https:\/\/develop.mercatflors.cat\/en\/blog\/que-el-futuro-se-haga-impresentable-y-otros-deseos-impuros-parte-1-por-roberto-fratini\/","title":{"rendered":"\u2018Que el futuro se haga impresentable (y otros deseos impuros) (parte 1)\u2019, por Roberto Fratini"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cTroppi paradisi\u201d<\/em><br \/>\n(Walter Siti)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u201cThe future is uncertain. But the end is always near\u201d<\/em><br \/>\n(Jim Morrison)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cThe children KNOW \u2013 it\u2019s too monstruous: they know, they know!<br \/>\nThey talk horrors. They know\u201d<\/em><br \/>\n(Henry James)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0\u201cWhoever said that the past isn\u2019t dead had it backward.<br \/>\nIt\u2019s the future that\u2019s already dead, already played out.\u201d<\/em><br \/>\n(Gayle Forman)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>[Preludio editorial]<\/em><\/p>\n<p><em>El escrito que viene a continuaci\u00f3n es un poco extenso y levemente sangu\u00edneo. Puede que levante ampollas; que lo encuentren cabalmente tajante, derrotista y \u00e1cido; que lo encuentren violento. Personalmente nunca me tragu\u00e9 eso de que una opini\u00f3n puede ser violenta, mientras sea una opini\u00f3n argumentada y no un acto de instigaci\u00f3n, una operaci\u00f3n de adoctrinamiento, una plegaria o la forja de un pensamiento \u00fanico. Es m\u00e1s, creo que un contexto es realmente pac\u00edfico cuando puede concederse el lujo de una cierta beligerancia del discurso; creo en cambio que son violentos por definici\u00f3n los contextos que solo autorizan un discurso inocuo. Lo digo para evitar malhumores injustificados (y ataques de buen humor maligno). <\/em><\/p>\n<p><em>Es m\u00e1s vigente que nunca la idea de Walter Benjamin, de que no se trata de ser optimistas, sino de organizar el pesimismo. El pesimismo s\u00f3lo ofende a cuantos se hallan muy profundamente trabajados por la ideolog\u00eda (porque la ideolog\u00eda es estructuralmente optimista). Confiando mucho en quienes leer\u00e1n estas p\u00e1ginas, no quise ofender a nadie: por muy severas que parezcan, sobre todo en la descripci\u00f3n de ciertos automatismos ideol\u00f3gicos que salen al acecho de artistas e instituciones siempre que se habla de nuevas tendencias, investigaci\u00f3n y soporte a la creaci\u00f3n, en ning\u00fan momento quien escribe ha tenido en agenda el programa descabellado de atacar a los profesionales que trabajan a diario contra el estancamiento de las po\u00e9ticas. Ya deber\u00edan saber cu\u00e1nto aprecio su labor, su lealtad hacia los artistas y su esfuerzo por mantener una cierta pluralidad del discurso. <\/em><\/p>\n<p><em>Este escrito les concierne \u00fanicamente por constituir un esfuerzo de reflexi\u00f3n sobre el sentido de la mediaci\u00f3n cultural. Oso en suma creer que, pese a su torpeza formal, concierne a todos esos mediadores que, al asumir su tarea como un trabajo dial\u00e9ctico, sortean \u00e1gilmente la tentaci\u00f3n de considerarse investidos de una misi\u00f3n; forman parte de una minor\u00eda exquisita de mediadores bastante laicos y pacientes como para poder tolerar cierta tonicidad del discurso, so\u00f1ando a su vez con espectadores y artistas que no le tengan miedo a la franqueza. <\/em><\/p>\n<p><em>La atalaya mec\u00e1nica es la atracci\u00f3n m\u00e1s antigua, el \u00fanico lugar serio de todo el parque del Tibidabo. Te subes a una cabina abierta y la gran maquinaria va iz\u00e1ndote lentamente. A mitad del recorrido est\u00e1s tan arriba que ni siquiera llegas a ver el brazo mec\u00e1nico que te ha levantado, porque la cabina colgando del brazo se halla ahora en el punto m\u00e1s alto de todo el tinglado, all\u00ed arriba &#8211; cebo tembloroso en la punta de la ca\u00f1a justo antes de que la lancen al agua de un latigazo -. Con sus luces de colores y griter\u00edos r\u00edtmicos, incluso el parque de abajo se vuelve una irrelevancia chillona. El morbo de la atracci\u00f3n (parece poquito) es poder ver Barcelona desde una altura insospechada y algo aterradora, mientras el viento zarandea la cabina, lo suficiente como para desear que te bajen ya (aconsejo que se suban a la atalaya acompa\u00f1ados. Seg\u00fan la leyenda el diablo ense\u00f1\u00f3 a Cristo el mismo panorama desde una altura parecida, tent\u00e1ndolo con la promesa: &#8220;Te dar\u00e9 (Tibi dabo) todo esto si tan solo te arrodillas delante m\u00edo para adorarme&#8221;. Cristo pidi\u00f3 t\u00edmidamente que le bajaran cuanto antes). El verdadero escalofr\u00edo, en la cabina, es entender de pronto que ninguna vista despejada es realmente pura, porque siempre conlleva una cierta sensaci\u00f3n de peligro &#8211; una cierta tentaci\u00f3n de totalidad -. Pero cuando la maquinaria empieza a chirriar piadosamente tu descenso, siempre te parece que pudiste temblar menos y mirar un poco m\u00e1s. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quedar\u00edan decepcionados los mal\u00e9volos (bastantes) y los ben\u00e9volos (poquitos) que esperaran toparse aqu\u00ed con rese\u00f1as, juicios, evaluaciones, autos de fe de combustibles surtidos, \u201cpuntuaciones\u201d de todo tipo. Hay dos motivos por no satisfacer la propensi\u00f3n al ranking de toda una posmodernidad aturdida. El primero es que no encuentro interesante compartir con los desconocidos que leer\u00e1n estos desvar\u00edos unos juicios de valor que reservo a la conversaci\u00f3n conmigo mismo, con los amigos \u00edntimos o con los artistas que tengan la delicadeza de solicitarme una opini\u00f3n en privado: la cr\u00edtica (oficial, medi\u00e1tica, oficiosa, socio-enredada y de pasillo) deja de ser plenamente respetable cuando, tras juzgar por reflejo condicionado, difunde sus notas de m\u00e9rito como si fueran de alguna utilidad p\u00fablica; cuando, en lugar de fomentar el juicio, se propone acunar escuetamente un prejuicio. No siendo cr\u00edtico, evitar\u00e9 en estas p\u00e1ginas repartir \u201cvaloraciones\u201d est\u00e9ticas; intentar\u00e9 si acaso hacer torpemente lo que, en general, intenta hacer la teor\u00eda: rastrear o se\u00f1alar \u201csentidos\u201d est\u00e9ticos. El segundo motivo es de orden er\u00f3tico: cargarme el trabajo de los artistas no me pone. Ocurre de la maledicencia danc\u00edstica y de sus juicios expeditivos lo mismo que de la ch\u00e1chara sexual y de sus an\u00e9cdotas sudadas: pretendiendo expresar un gusto termina siendo de un mal gusto apabullante. La esencia de la vulgaridad es verbalizar a la fuerza y compartir con voracidad aquello que ya todos se saben de memoria: cuesta imaginar un peor uso del sexo <em>y<\/em> del lenguaje. Ensartar obviedades e irse de la lengua ante el fracaso ajeno \u2013 una libido tristemente com\u00fan en el ambiente de la danza contempor\u00e1nea barcelonesa \u2013 no es ni siquiera buena pornograf\u00eda. Es, m\u00e1s bien, cultura de dormitorio: un pijama party de cotillas insatisfechas y resentidas (que, de paso, no hace sino fomentar la impresi\u00f3n de miseria de un sector ya bastante pobre). A ver si el Salmon consigue merecernos m\u00e1s elegancia y mejores galas.<\/p>\n<p>Recuerdo que en una conversaci\u00f3n del a\u00f1o pasado (Modul-dance acababa de terminar, el Salmon acababa de empezar \u2013 el ambientillo era tierno, nost\u00e1lgico y cargado de tentaciones aleg\u00f3ricas), Arno Schuytemaker sublev\u00f3 la cuesti\u00f3n de si cabr\u00eda imaginar c\u00f3mo ser\u00e1 la danza de aqu\u00ed diez a\u00f1os: protocolos de creaci\u00f3n por asentar, tendencias por fraguar, pol\u00edticas por consolidar; de si en la praxis corriente pueden adivinarse las se\u00f1ales de la danza que vendr\u00e1 (siempre y cuando siga existiendo, de aqu\u00ed diez a\u00f1os, algo que merezca este nombre). La respuesta inmediata fue que bastante ten\u00edan los artistas de ahora con hundir la nariz en el l\u00edo del presente e intentar descodificarlo, como para husmear los miasmas de un futuro que promete ser todo fuera que bals\u00e1mico. Aun as\u00ed, no parec\u00eda del todo aburrido jugar el juego propuesto por Arno: jugar, digo, a tirar este tarot atronador que es la danza; hacerlo con la astucia arropiera del tarotista que nunca aclara si la adivinaci\u00f3n est\u00e1 hecha de cosas que ser\u00e1n, de cosas que deseas o de cosas que te desea; si hay un patr\u00f3n en las cartas o si el futuro est\u00e1 solo fingiendo un acto de presencia en la confusi\u00f3n jotera de cuatro cromitos tontos apilados al buen tunt\u00fan sobre la mesa. Vamos a fijarnos, pues, en el Salmon como en un intenso, fren\u00e9tico despliegue de arcanos mayores y menores; atisbo, sesgo amoroso de lo que se nos depara. D\u00e1ndonos el gusto b\u00e1rbaro de generalizar.<\/p>\n<p>Desde luego que el Festival 2015 se presta mucho, amparado como es por el bienintencionado lema \u201cQue el futuro se haga presente!\u201d, no exento de cierto \u00e9nfasis oracular, de cierto bombo y platillo, de cierto suspense abracadabrante. Fin de las \u00e9pocas neur\u00f3ticas en las que desconfi\u00e1bamos del futuro! El futuro ahora se antoja lo bastante rosa y asalmonado como para invocarlo, invitarlo, enrolarlo antes de tiempo. Husmear revoluciones, meter en el saco a las tendencias, cosechar brotes verdes, pillar a un lazo el porvenir, pespuntear c\u00e1balas esperanzadoras sobre el ma\u00f1ana! El hambre de futuro tiene sus derivas bul\u00edmicas: justifica de entrada la sensaci\u00f3n de hartazgo que suele asociarse a la ofrenda art\u00edstica de los festivales de nuevas tendencias (atracones, todos ellos, de futuros pr\u00f3ximos-venideros-inminentes). Con su man\u00eda de progreso, la pasi\u00f3n por adelantar el ma\u00f1ana resulta infaliblemente regresiva y, por eso mismo, irremediablemente <em>senil<\/em>.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 que el futuro siempre me ha parecido una impredecible inconsistencia buena solo, como todas las inconsistencias, a cebar ideolog\u00edas; ser\u00e1 que de esta inconsistencia se suele hacer un uso doblemente impropio, que consiste en forrarla de nuevas <em>consistencias<\/em> religiosas y, una vez que su peso espec\u00edfico ha aumentado exponencialmente, en-carg\u00e1rsela, para que la lleven ellos, a los creadores emergentes (que no es, por cierto, la mejor manera de dejar que \u201cemerjan\u201d). Resultado: se\u00f1ores y esclavos de un poder\u00edo llamado Futuro porque a\u00fan no est\u00e1, suntuosamente due\u00f1os de na, los creadores emergentes se ven investidos de una autoridad totalmente espectral, que halla su indicador m\u00e1s destacado en la ben\u00e9vola tendencia de todo el establishment culto a \u201cautorizarlos\u201d para que se expresen, \u201cdescubrirlos\u201d, \u201cafianzarlos\u201d, mimarlos como pitonisas y, por supuesto, remplazar la odiada <em>prevenci\u00f3n<\/em> en contra de todo lo Nuevo con la generosa <em>preventa <\/em>de todo lo Futuro (que, por cierto, tiene la ventaja de poseer MUCH\u00cdSIMO valor discursivo y salir tirad\u00edsimo de precio).<\/p>\n<p>As\u00ed, los artistas que se codean de forma m\u00e1s o menos espasm\u00f3dica en la faja sutil e inefable de la \u201cemergencia\u201d terminan valiendo y siendo reconocidos solo por el or\u00e1culo que representan: cuatro duros de nueva tendencias, un raudal de promesas y de futuros paburrir, cuya \u00fanica funci\u00f3n es consolar nuestra total incapacidad de lidiar exhaustivamente con el presente y con sus turbulencias; valiendo y siendo reconocido m\u00e1s en virtud de las semejanzas evidentes (miembros de una nueva escuela o corriente para la que ya se barajan nombres) que de las semejanzas inevidentes (la que hacen que un artista sea un artista y sea escandalosamente <em>uno<\/em>); valiendo y siendo reconocidos m\u00e1s por profesarse rec\u00edprocamente un enternecedor esp\u00edritu de equipo (que los constituye en club y que en los casos peores termina representando una especie de sindicalizaci\u00f3n de las po\u00e9ticas) que por expresar la vigorosa misantrop\u00eda de creador solitario y dis\u00edmil; valiendo y siendo reconocidos, despu\u00e9s de todo, m\u00e1s por lo que descontrolan, desconocen y que les domina que por lo que controlan, conocen y dominan. Pescado fresqu\u00edsimo, que hay que fruir rapidito, porque naturalmente no dura nada (lamento insistir en la ret\u00f3rica alimenticia: es que el Salmon la pide a gritos). La nueva coreograf\u00eda se parece cada vez m\u00e1s a una exquisitez bio. Tenerle a lo nuevo un apego tan paranoico que, a falta de revoluciones verdaderas, el discurso procura tildar de novedad los m\u00e1s indigestos de los refritos po\u00e9ticos, dice con terrible claridad cu\u00e1nto se ha acelerado, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, y con qu\u00e9 protervia, nuestra decrepitud. \u201c<em>Palante, palante y a qui\u00e9n no le gusta que se tome un purgante<\/em>\u201d &#8211; que fue un eslogan totalitario &#8211; no deja de ser el resumen fidedigno del morbo que aqueja la civilizaci\u00f3n siempre que vuelve a profesar su compromiso incondicional y vagamente f\u00e1lico con el Futuro. Nada la trempa como la novedad. Su culto a la juventud anagr\u00e1fica y po\u00e9tica desprende &#8211; seamos francos &#8211; un inconfundible tufillo a fascismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Exigimos de los artistas emergentes ser desde YA ese futuro deportivamente libre de las trabas, de los clich\u00e9s, de las presuntas mugres y traiciones del presente, cuando son propiamente ellos, los nuevos artistas, los m\u00e1s pendientes del d\u00eda a d\u00eda, los m\u00e1s anclados en la lucha por la supervivencia, los m\u00e1s sujetos a las condiciones dadas, sumidos en el jaleo del mercado, inseguros de lo que vendr\u00e1, expuestos a esa angustia &#8211; el mundo &#8211; que se extiende de bolo a bolo en un calendario de actuaciones no siempre fren\u00e9tico; son ellos, finalmente, los m\u00e1s <em>apresados en el presente<\/em> mientras se les pide servirnos a destajo mil lonchas de futuro (perd\u00f3n, <em>proyectos<\/em>). Los mejores expertos en lo que hay y los peores conocedores de lo que ser\u00e1.<\/p>\n<p>Ya oigo las voces caritativas de quienes dir\u00e1n que, precisamente por la dificultad presente, los nuevos artistas son los m\u00e1s aptos para acunar esperanzas (\u201cPorque de ellos es el reino de los cielos\u201d, a\u00f1adir\u00eda). A los repartidores de vaselina y doradores de p\u00edldoras recuerdo que hoy d\u00eda los j\u00f3venes son en el mejor de los casos desesperanzados y, en el peor, desesperanzadores. La simple menci\u00f3n de un Futuro may\u00fasculo deber\u00eda darles arcadas.<\/p>\n<p>Tampoco me extra\u00f1a que, en su lucidez, algunos de los nuevos creadores, con tal de reaccionar a este mandato deprimente de ser oraculares y esperanzadores, hayan optado por poner en el centro de su po\u00e9tica no ya el futuro, sino la <em>ausencia <\/em>estructural, moral y po\u00e9tica, de todo futuro: la necesidad de asumir toda la paciencia que pide el arte del recuento met\u00f3dico, de la enumeraci\u00f3n <em>presente<\/em> y circunstancial. Todo un arte de \u201cconstatar\u201d el paisaje y el contexto; arte que debe de ser at\u00f3nito, met\u00f3dico y, si es el caso, pesimista.<\/p>\n<p>De estos recuentos, de estas <em>huelgas<\/em> po\u00e9ticas de la proyecci\u00f3n, de estas <em>desaceleraciones del mundo<\/em> -indignadas o sosegadas, aleg\u00f3ricas o aritm\u00e9ticas \u2013 est\u00e1 hecho el trabajo, entre otros, de Quim Bigas o de Conde de Torrefiel. No se trata simplemente, en estos artistas, de contar los muertos y hacer el duelo del presente antes de dejarle alucinarse con el futuro. Tampoco se trata \u00fanicamente de profesarle a lo que hay, <em>proces\u00e1ndolo<\/em>, una forma muy pragm\u00e1tica de amor o de odio, de cuidado o de descuido. Se trata sobre todo de reconocer que, en el paradigma actual de la civilizaci\u00f3n \u2013 una <em>performance <\/em>masiva y generalizada &#8211; la \u00fanica perspectiva de disidencia que les quede a las artes performativas es precisamente de desautorizar la <em>performatividad<\/em> como criterio de todas las verdades: dejar en suma de cacarear la <em>presencia <\/em>y empezar a declinar las formas de la ausencia; poner en entredicho la m\u00edstica de la espontaneidad; intoxicar la prestaci\u00f3n deportiva de la emergencia; aguarle la fiesta al puto Futuro.<\/p>\n<p>Lo que, si acaso, <em>emerger\u00e1 <\/em>de estos protocolos de constataci\u00f3n, <em>aprehensi\u00f3n <\/em>y apreciaci\u00f3n (no ya <em>aprecio<\/em>) de lo que hay, ser\u00e1 una cierta turbulencia en la relaci\u00f3n de los nuevos artistas, y de ese \u201cInicio\u201d que se ven forzados a representar, con la noci\u00f3n de tiempo. Porque en ellos el \u201cinicio\u201d renuncia, por decirlo as\u00ed, al privilegio de <em>no tener culpa<\/em> por ser solo un inicio. Porque ser j\u00f3venes deja de ser una atenuante. Porque el futuro vuelve a dar respeto, grima y tambi\u00e9n repel\u00fas. Algunos de los artistas que pasar\u00e1n por este festival son <em>fabulosamente <\/em>adultos. Su <em>paciencia del presente<\/em> es infinitamente m\u00e1s valiosa que cualquier <em>pasi\u00f3n del futuro<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Primer interludio: Recientemente volv\u00ed a ver, en el museo Rodin de Paris, una versi\u00f3n de <\/em>L\u2019\u00c0ge M\u00fbr (<em>La Madurez<\/em>)<em>, obra maestra de Camille Claudel: extraordinario bronce aleg\u00f3rico en el que Claudel se representa a s\u00ed misma asumiendo la carga de la madurez po\u00e9tica y existencial como una mujer de rodillas, con los brazos tendidos, incapaz de retener a un hombre ya mayor al que arrastra en la direcci\u00f3n opuesta una especie de bruja esquel\u00e9tica (tal vez la muerte misma). La escultura era la alegor\u00eda del fracaso de la relaci\u00f3n con Rodin quien, tras haber sido para la joven Claudel un mentor, un maestro y un amante, no tuvo finalmente agallas de dejar a su mujer, Rose Beuret para empezar desde cero con su alumna y compa\u00f1era. Habiendo encontrado la manera m\u00e1s genialmente controvertida de expresar la entrada en la edad adulta como un acto de duelo, como una ceremonia de desenga\u00f1o, como un gesto de p\u00e9rdida y desamor, Claudel confi\u00f3 en que <\/em>L\u2019\u00e2ge M\u00fbr <em>pudiera consagrarla definitivamente, lejos de la esfera de influencia de Rodin, como artista madura. Todo dejaba pensar que as\u00ed ser\u00eda: hab\u00eda excelentes perspectivas de que las instituciones financiaran la realizaci\u00f3n de la versi\u00f3n en bronce, y de que Claudel fuera a ver su obra maestra expuesta en los mismos salones nacionales que daban cobijo a la obra de los artistas \u201coficiales\u201d. Mas de forma bastante incomprensible, y pese a las recomendaciones de los cr\u00edticos encargados de juzgar el prototipo en escayola, la financiaci\u00f3n sufri\u00f3 retrasos y trabas burocr\u00e1ticas de todo tipo. Fue finalmente negada al cabo de unos cuantos penos\u00edsimos a\u00f1os. Es altamente probable que fuera Auguste Rodin, reacio a ver representada de forma tan impiadosa su dependencia de una mujer tir\u00e1nica e indeseable, consciente de que p\u00fablico y cr\u00edtica no tardar\u00edan en detectar el subtexto autobiogr\u00e1fico de la obra, quien echara mano de sus influencias para fomentar el boicot institucional de <\/em>L\u2019\u00e2ge m\u00fbr<em>. <\/em><\/p>\n<p><em>Hundida en la miseria por haber constatado con qu\u00e9 terquedad se le imped\u00eda autoproclamarse artista hecha, abatida por la falta de reconocimiento y la desidia sentimental, Camille Claudel aliment\u00f3 del dolor por su madurez negada la espiral de resentimiento, fijaci\u00f3n y paranoia que la llevar\u00eda a pasar el resto de sus d\u00edas en un manicomio, olvidada de todos (incluido su catoliqu\u00edsimo hermano, el dramaturgo pluri-laureado Paul Claudel). Las instituciones tardaron unos 40 a\u00f1os en darse cuenta del error cometido. Ya era tarde para Camille, que a esas alturas ni siquiera recordaba haber sido en alg\u00fan momento la artista m\u00e1s prometedora de Francia. La \u00fanica raz\u00f3n por la que <\/em>L\u2019\u00e2ge m\u00fbr<em> pueda verse hoy d\u00eda en el Mus\u00e9e Rodin \u2013 que adquiri\u00f3 el bronce tras el redescubrimiento del caso Claudel en la segunda mitad del siglo XX \u2013 es que estando Claudel todav\u00eda cuerda, un anciano capit\u00e1n de la Legi\u00f3n francesa, irracionalmente enamorado de la obra y determinado a llev\u00e1rsela como un fetiche en todas las misiones, pag\u00f3 de su bolsillo, disipando los ahorros de una vida, la fusi\u00f3n del prototipo en bronce. As\u00ed una desdichada Camille, tras haber confiado en la sensibilidad de instituciones culturales supuestamente progresistas que solo fueron capaces de reconocerla a destiempo, se vio <\/em>reconocida a tiempo<em> por un solitario, anciano exponente de la clase militar m\u00e1s rancia, m\u00e1s notoriamente conservadora de su \u00e9poca. La moraleja de la historia es relativamente sencilla: nunca pretendas saber qu\u00e9 ojos sabr\u00e1n mirarte; nunca pretendas saber qui\u00e9n te ayudar\u00e1; y recuerda, por encima de todo, que saber entender, compadecer, representar la decrepitud de todo; ser en suma completamente y maliciosamente adultos es lo que menos se les perdona a los nuevos artistas. Porque el mundo, queri\u00e9ndose o crey\u00e9ndose (como todos los puteros) eternamente joven, los quiere j\u00f3venes y, a poder ser, mentalmente imp\u00faberes. Forever young. Un d\u00eda alg\u00fan viejito lleno de peque\u00f1os prejuicios y man\u00edas, alg\u00fan yayo sin \u00ednfulas, podr\u00eda entenderte mejor y amarte m\u00e1s que todo un p\u00fablico de modernetes ilustrados.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A ver si el Salmon consigue merecernos m\u00e1s elegancia y mejores galas<\/p>\n","protected":false},"featured_media":117484,"template":"","categoria":[6677],"etiqueta_blog":[],"class_list":["post-117480","blog","type-blog","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","categoria-temporada-2015-16"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v22.6 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>\u2018Que el futuro se haga impresentable (y otros deseos impuros) (parte 1)\u2019, por Roberto Fratini<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"A ver si el Salmon consigue merecernos m\u00e1s elegancia y mejores galas\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, 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