{"id":116809,"date":"2017-03-31T08:21:18","date_gmt":"2017-03-31T08:21:18","guid":{"rendered":"https:\/\/develop.mercatflors.cat\/blog\/?p=1129"},"modified":"2023-06-15T09:46:09","modified_gmt":"2023-06-15T09:46:09","slug":"esferologias-de-una-inconstancia-o-el-sindrome-de-monchichi-por-roberto-fratini","status":"publish","type":"blog","link":"https:\/\/develop.mercatflors.cat\/en\/blog\/esferologias-de-una-inconstancia-o-el-sindrome-de-monchichi-por-roberto-fratini\/","title":{"rendered":"&#8216;Esferolog\u00edas de una inconstancia o El S\u00edndrome de Monchichi&#8217;, por Roberto Fratini"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cMonchhichi, Monchhichi,<br \/>\nOh so soft and cuddy!<\/em><br \/>\n(Anuncio oficial)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cIl ne faut pas toucher aux idoles:<br \/>\nLa dorure en reste aux mains.\u201d<\/em><br \/>\n(Gustave Flaubert)<\/p>\n<p>La palabra <em>Monchichi<\/em>, para quienes cruzaron, siendo ni\u00f1os impresionables, el escenario de desertificaci\u00f3n antropol\u00f3gica que fueron los 80 y los 90, se asociar\u00e1 de forma indeleble al mu\u00f1eco de tacto suave, consistencia esponjosa y rasgos pepones (mitad mono y mitad beb\u00e9, concretamente) que cogi\u00f3 entonces de asalto los palacios del consumismo infantil con inexpugnables promesas de ternura y melosas consignas de maternidad suced\u00e1nea. Que conste que el nombre original era <em>Monchhichi<\/em> -trat\u00e1ndose de un mu\u00f1eco de producci\u00f3n nipona \u2013 (a los ni\u00f1os italianos se les present\u00f3, temiblemente, como <em>Mon Cicci<\/em> ) y que el mismo mu\u00f1eco se viraliz\u00f3 en dibujos animados o largu\u00edsimos shows televisivos de aparcar mocosos a lo largo de toda una d\u00e9cada. Hito, en palabras de sus perversos inventores, de respeto \u201cintercultural\u201d \u2013 me temo se refirieran a la hibridaci\u00f3n de mono y beb\u00e9 \u2013 el Monchichi ha dejado hace tiempo de ejercer su ecumenismo desp\u00f3tico en buena parte de los pa\u00edses europeos. Sigue sin embargo gozando de cierta popularidad en los almacenes de juguetes alemanes, que es donde probablemente Honji Wang y S\u00e9bastien Ram\u00edrez descubrieron sus encantos residuales. \u00a0Monchichi, pues: el mu\u00f1eco relleno que casi se carga el imperio de Barbie y que aboc\u00f3 una generaci\u00f3n entera a cumplir a toda bondad la blanda traves\u00eda de la pre-adolescencia.<\/p>\n<p>Vino a mostrar el camino, a preconizar un tramo de posmodernidad tiranizado por los esl\u00f3ganes del <em>confort<\/em>, del contacto lenitivo, del sobeo experto, de la palpaci\u00f3n er\u00f3tico-ergon\u00f3mica, de la pasi\u00f3n de baja intensidad. Una <em>Civilizaci\u00f3n del Masaje<\/em> (ahora mismo en su apogeo) muy pasteurizada por la (in)sana propensi\u00f3n al mimo incondicional (o <em>panto-mimo <\/em>pascual); a los \u201cabrazos gratis\u201d y achuchones navide\u00f1os en los cruces de calle; al coaching (y a todo tipo de masajeo pseudo-terap\u00e9utico); al \u201ccu\u00eddate mucho y qui\u00e9rete m\u00e1s\u201d; a la textura aterciopelada de todos los yogures y todos los papeles higi\u00e9nicos;\u00a0 y a ejercer con sa\u00f1a el arte bals\u00e1mico de la mayor\u00eda, que es <em>prestarse<\/em> sin <em>darse<\/em>. Puesto que la mejor soluci\u00f3n a un problema falso es una falsa soluci\u00f3n, la patolog\u00eda psico-moral del tiempo presente estriba fundamentalmente en brindarles sedaciones de mentira a enfermedades ficcionales. De esta sedaci\u00f3n auto-alimentada, el masaje total y omnicomprensivo (de chocolate, vino y oro) fue el emblema m\u00e1s luminoso.<\/p>\n<p>Hablamos de esa inmunolog\u00eda que, con elevar el tacto a <em>tema candente<\/em> de todo lo relacional, y con darle licencia de proliferaci\u00f3n al mapa de la excitabilidad (asombroso conjunto de puntos G, zonas de acupresi\u00f3n y <em>hot spots<\/em> f\u00edsicos, mentales o culturales) nos convirti\u00f3 y a todos, all\u00e1 por los 90, en cosas suficientemente desprovistas de tonicidad emocional, intelectual, moral (a frente de una creciente obsesi\u00f3n por la tonicidad f\u00edsica) como para neutralizar el <em>contacto<\/em> de la manera m\u00e1s sencilla: no ya a trav\u00e9s de la resistencia, sino someti\u00e9ndolo a una maleabilidad sin punto final, una docilidad sin trabas ni fricciones. Multiplicando el contacto f\u00e1ctico e incondicional para extirpar las condiciones de todo contacto real.<\/p>\n<p>De esta inflaci\u00f3n del contacto &#8211; y de las neurosis de civilizaci\u00f3n que pudo suponer &#8211; el <em>Tanztheater<\/em> y el <em>Contact Improvisation<\/em>, en ese entorno de a\u00f1os, ofrecieron\u00a0 la versi\u00f3n respectivamente diagn\u00f3stica (el contacto como enfermedad, <em>acte manqu\u00e9<\/em>, <em>jouissance<\/em> denegada), y progn\u00f3stica (en contacto como cura, gesto plenario, <em>jouissance<\/em> redistribuida); pesimista a lo europeo la una, optimista a lo americano la otra. Por todo lo dicho, el mu\u00f1eco <em>Monchichi<\/em>, con su apodo de artista de cabaret o <em>sauteuse<\/em> de caf\u00e9 chantant (me pregunto si en la actualidad el nombre no parecer\u00eda un poco osado), y con ese \u201cmon\u201d que alud\u00eda a experiencias de posesi\u00f3n absoluta y encari\u00f1amiento sin traba, fue el resumen velludo de todo un tiempo de fetichismos normalizados, transgresiones programadas y euf\u00f3ricas infantilizaciones del colectivo. Cuando la utop\u00eda humanista del contacto termin\u00f3 de estabilizarse como distop\u00eda del manoseo, pareci\u00f3 que por las po\u00e9ticas corriera cierta tendencia a insistir en din\u00e1micas de hundimiento, de affossamento, un vago licuarse \u2013 muy ralentadamente er\u00f3tico &#8211; en la materia blanda del mundo y de los cuerpos (<em>Projet de la mati\u00e8re<\/em>, de Odile Duboc; <em>\u00a0Shot<\/em> de Jennifer Lacey, <em>K\u00f6rper <\/em>de Sasha Waltz), como si en todos los cuadrantes de las relaciones la \u00fanica v\u00eda de expresar f\u00edsicamente la incapacidad de dirimir el conflicto fuera <em>disolverse<\/em> en \u00e9l, marear la sustancia de la relaci\u00f3n entre cuerpo y mundo (o entre cuerpo y cuerpo) sumergi\u00e9ndose en su absoluta, aparentemente amorosa &#8211; y de hecho s\u00f3lo indiferente &#8211; pasividad.<\/p>\n<p>Traducido a las cosas de la cultura y la actitud de p\u00fablico y artistas ante el panorama plural de los estilos, el s\u00edndrome de Monchichi\u00a0 (el de una dispersi\u00f3n gozosa en la esfera inflacionaria de los s\u00edntomas pasajeros, las memorias inmediatas y los est\u00edmulos a corto plazo) se traduce en un estado de desorientaci\u00f3n sist\u00e9mica, que realiza el programa cultural del mestizaje a un nivel superior y m\u00e1s literal, concibi\u00e9ndolo no ya como un ensamblaje controlado y fraterno de estilos, sino como un incontrolable, molecular per-fundirse de todos los signos en otros signos: es como si las memorias cin\u00e9ticas de occidente hubieran alcanzado una especie de saturaci\u00f3n termodin\u00e1mica, una incandescencia en el que, efectivamente, todo lo que hasta hac\u00eda poco pod\u00eda cristalizar en paradigmas espec\u00edficos (escuelas, estilos, corrientes, g\u00e9neros) hubiera efectivamente alcanzado su \u201cpunto de fusi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>No es un caso que la coreograf\u00eda de los 20 \u00faltimos a\u00f1os haya formulado en t\u00e9rminos expl\u00edcitamente \u201cinfernales\u201d el calor (y en algunos casos el bochorno) que se deriva de esta saturaci\u00f3n de <em>memoria horizontal<\/em>, que ya no se ordena en una sintaxis, en un sistema reconfortante de subordinaciones. Fue un buen ejemplo de ello el memorable <em>Hell<\/em> de Emio Greco y Pieter Scholten, que supeditaba la lectura del <em>Inferno<\/em> de Dante a una reflexi\u00f3n m\u00e1s general sobre las incrustaciones de los usos som\u00e1ticos, y de las usuras performativas de la modernidad avanzada, en una cita endiablada de diferentes \u201cmodos\u201d cin\u00e9ticos y tipolog\u00edas danc\u00edsticas. Tampoco fue de extra\u00f1ar que, en la simbolog\u00eda sucinta evocada por Greco y Scholten, casi el \u00fanico elemento pl\u00e1stico del decorado fuera un \u00e1rbol: recurso polis\u00e9mico, sin duda, pero tambi\u00e9n alusi\u00f3n a una infinita nostalgia de \u201cramificaci\u00f3n\u201d, de genealog\u00eda, y de todos los principios de procedencia o descendencia que permitieron anta\u00f1o, a la danza occidental, imaginarse (o fantasearse) como la <em>historia<\/em> de algo.<\/p>\n<p><em>Monchichi<\/em> de Honji Wang y S\u00e9bastien Ram\u00edrez ocurre en presencia de un \u00e1rbol muy parecido, que vuelve a ser\u00a0 la expresi\u00f3n de una nostalgia an\u00e1loga; o la expresi\u00f3n de un fuerte deseo por buscar, en la confusi\u00f3n del presente, en su concocci\u00f3n t\u00f3xica de signos, en su hiperventilaci\u00f3n, los motivos de una posible re-naturalizaci\u00f3n del caos, una nueva ligereza, tal vez, o un nuevo candor. Es, si se quiere, la marca espec\u00edfica de este d\u00fao, extraordinariamente intuitivo, de int\u00e9rpretes-core\u00f3grafos: su cometido art\u00edstico transciende bastante la simple capacidad (que le viene al hip hop de nacimiento) por absorber, reproducir, acelerar o manipular estilos (como tambi\u00e9n supieron hacer en el marco de ciertas colaboraciones art\u00edsticas \u2013 ocurri\u00f3 por ejemplo con Roc\u00edo Molina en <em>Felahikum <\/em>de 2015); consiste m\u00e1s bien en saber elevar la entrop\u00eda de los signos a una nueva s\u00edntesis, no tanto enriqueciendo el repertorio cin\u00e9tico del hip hop con nuevos <em>combos<\/em> m\u00e1s o menos astutos, o m\u00e1s o menos culturalmente correctos, sino poniendo los diferentes modos y registros som\u00e1ticos del hip hop en el centro de un sistema de irradiaci\u00f3n, donde las deudas estil\u00edsticas con otros lenguajes aparecen de forma casi subliminal: mutaci\u00f3n natural y pensativa \u2013 en \u00faltima instancia <em>l\u00edrica<\/em> &#8211; de una energ\u00eda que es, todav\u00eda y siempre, la del hip hop. Dej\u00e1ndose en suma diluir a su manera en la masa l\u00edquida de todo el movimiento posible; acarici\u00e1ndolo, a su vez, manipul\u00e1ndolo discretamente, eludiendo en todo momento el riesgo de una posesi\u00f3n, de una aprehensi\u00f3n, o de un aprendizaje definitivo: su infierno espec\u00edfico es atravesado por incre\u00edbles corrientes de ternura y de iron\u00eda. El resultado es siempre elegante. El resultado es siempre fren\u00e9ticamente apacible. Como si la \u00fanica manera de reconstituir la relaci\u00f3n con el mundo y la relaci\u00f3n con el otro (el Santo Grial de la posmodernidad) fuera de asumirla en todo momento como un <em>tanteo<\/em> incondicional, o como la improvisaci\u00f3n infinita a trav\u00e9s de los nueve c\u00edrculos de un posmundo abarrotados de signos.<\/p>\n<p>En este nuevo paradigma de mundo ya no existe polaridad entre observadores y observados, entre sujetos y objetos, entre vivencia y representaci\u00f3n, entre yo y t\u00fa: solo existe la libre flotaci\u00f3n del espect\u00e1culo turbulento de cada uno y la posibilidad de que,\u00a0 a veces, mi turbulencia y la tuya se sincronicen. Hay una cierta honestidad en c\u00f3mo la po\u00e9tica de Honji y S\u00e9bastien (que con su background en el fondo han tenido que inventar de forma totalmente emp\u00edrica y afectiva, a partir del hip hop, un territorio de encuentro, una zona de confluencia que no era dada de antemano) oscila irresistiblemente entre la tentaci\u00f3n de totalizar (que se expresa en su preferencia instintiva por las formas \u201cpuras\u201d : el \u00e1rbol de <em>Monchichi<\/em>, el cubo de <em>Borderline<\/em>, la esfera de <em>Everyness<\/em>) y la imposibilidad de acceder a esta totalizaci\u00f3n de no ser por la v\u00eda pobre, el tanteo existencial que se desprende de su uso de historias muy individuales o an\u00e9cdotas muy \u00edntimas.<\/p>\n<p>Es como si la lucha de todos por sincerarse en un lugar \u00fanico y sencillo acabara invariablemente por generar el tipo de confusi\u00f3n bab\u00e9lica que se da cuando demasiadas intimidades hablan a la vez. Por la misma raz\u00f3n, toda la est\u00e9tica de la compa\u00f1\u00eda juega a conjurar un verdadero <em>clash<\/em> entre diferentes modos de apariencia: si por un lado se desenvuelve con \u00e9xito en el \u00e1rea sem\u00e1ntica del <em>look<\/em> o del glamur (pudiendo, entre otras cosas, habitar con soltura los territorios del videoclip) parece por otro intuir que todo el frenes\u00ed de la imagen, toda la multi-orientaci\u00f3n del gusto no es otra cosa, en el siglo XXI, que el s\u00edntoma m\u00e1s elocuente de una infinita desorientaci\u00f3n del deseo. Y por eso aman poner a desfilar sus espec\u00edmenes de una humanidad muy r\u00edtmica y muy al paso con el tiempo, en escenarios y paisajes sustancialmente intemporales: cruzando desiertos con sus mejores galas. Si algo se desprende, en t\u00e9rminos antropol\u00f3gicos, de esta versi\u00f3n l\u00edrica de hip hop, es el sentimiento muy acertado de que toda nuestra agilidad en los entresijos del infocapitalismo, todas las muecas en las que se concreta nuestra imagen, toda nuestra familiaridad con lo estrictamente <em>actual<\/em>, resultan en un verdadero p\u00e1nico ante la abstracci\u00f3n, y en una terrible incomprensi\u00f3n del pasado. El sentimiento de que, perdiendo tiempo, hemos efectivamente <em>perdido el Tiempo<\/em>.<\/p>\n<p>Era natural, que tras haber explorado los aspectos h\u00e1pticos del inferno paradis\u00edaco que es la relaci\u00f3n de pareja, Wang y Ram\u00edrez cedieran a la tentaci\u00f3n de subir el list\u00f3n, de darle una dimensi\u00f3n colectiva a su manera de entender la fusi\u00f3n estil\u00edstica como atm\u00f3sfera relacional. De ampliar el alcance de la <em>esferolog\u00eda<\/em> (uso el t\u00e9rmino inventado por Peter Sloterdijk en referencia a los modos y efectos culturales de la globalizaci\u00f3n) sutilmente inaugurada por <em>Monchichi<\/em>.\u00a0 Lo hicieron en <em>Borderline<\/em> (2013) y vuelven a hacerlo en el m\u00e1s reciente <em>Everyness<\/em>, donde el s\u00edndrome de <em>mon Chichi<\/em> se repercute, con prepotencia, en la presencia tot\u00e9mica y un poco ominosa de un gran globo blanco: engendro auto-inflable, que con su masa cambiante, con su vitalidad estelar o siniestra, viene a representar algo as\u00ed como el baremo impasible de todas las \u201cgestiones\u201d \u2013 ir\u00f3nicas, convulsas, tiernas, desvalidas \u2013 a las que los humanos se dedican con tal de capturar la ballena blanca, el continente sin marcar de la felicidad relacional. De esta totalidad imposible (la \u201ceveryness\u201d del t\u00edtulo) el elemento escenogr\u00e1fico dise\u00f1ado por Constance Guisset, es\u00a0 algo as\u00ed como el cuerpo metaf\u00f3rico y metam\u00f3rfico definitivo: representa a la vez el <em>cocoon <\/em>o \u00fatero afectivo en el que la pareja reci\u00e9n nacida llega a creerse un universo cerrado;\u00a0 el p\u00e9ndulo del Tiempo que <em>relativiza la relaci\u00f3n<\/em>; la materia amorfa, casi glutinosa del malestar que afecta las relaciones ya\u00a0 envejecidas; la paciente, inasible rotaci\u00f3n de un planeta bastante indiferente a las agitaciones un poco vanas que lo mantienen en movimiento; y el sometimiento del tiempo que nos ha tocado vivir a la norma de la<em> inflaci\u00f3n<\/em>: crecimiento, p\u00e9rdida de consistencia y aumento, al mismo tiempo, de la compacidad. En este universo de cercan\u00eda molecular, de tele-presencia abarrotadora y de soledad socializada, los hilos y cables de <em>bungee jumping<\/em> (tan h\u00e1bilmente usados por Wang y Ram\u00edrez en las \u00faltimas creaciones) si constituyen en muchos aspectos un enunciado sobre la idea de conexi\u00f3n o imbricaci\u00f3n, no dejan de hablar de atadura, suspensi\u00f3n y dependencia de todos &#8211; colgados de la red de los deseos y de los deseos en red. La danza, en todo esto, dice la performatividad obligada de las voluntades y sensaciones; de esta musicalizaci\u00f3n forzada, que cancela la prosa de la vida real. La congesti\u00f3n de la realidad, la hinchaz\u00f3n cr\u00f3nica en la que se auto-realiza la p\u00e9rdida de toda humanidad y de toda historia, se alimenta directamente de nuestro respiro, cada vez m\u00e1s entrecortado. Y en obsequio a una l\u00f3gica &#8211; no se sabe, de nuevo, si infernal o celestial &#8211; cargamos con un enorme peso de inconsistencia, un incalculable fardo de nulidad. Hay que aceptar que el peso de las cosas lo determina el amor, es decir la m\u00e1s inconstante de las medidas. Y bailar con su inconstancia,\u00a0 perdon\u00e1ndola por bailar tan bien.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/develop.mercatflors.cat\/es\/espectacle\/monchichi-2\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"text-decoration: underline; color: #0000ff;\">WANG RAMIREZ presentan <em>Monchichi<\/em> en el Mercat de les Flors el 6 y 7 de abril de 2017<\/span><\/a><\/p>\n<p><strong>Web Compa\u00f1\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>http:\/\/www.wangramirez.com\/fr<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>AAVV, <em>Hip Hop Dance: Hip-Hop Dance, B-Boying, Popping, Stomp the Yard, Uprock, Krumping, You Got Served, Gangsta Walking, Locking, Turfing<\/em>, General Books, Wikipedia Books, 2010.<\/p>\n<p>Zygmunt BAUMAN, <em>Amor l\u00edquido. Acerca de la fragilidad de los v\u00ednculos humanos<\/em>, Fondo de Cultura econ\u00f3mica, 2005.<\/p>\n<p>Jayne BERNASCONI, <em>Aerial Dance<\/em>, Human Kinetics, 2008.<\/p>\n<p>Franco \u201cBifo\u201d BERARDI, <em>Generaci\u00f3n Post-Alfa. Patolog\u00edas e imaginario en el semiocapitalismo<\/em>, Tinta Lim\u00f3n, 2007 (disponible online: http:\/\/www.escritosdesocupados.com\/descargas\/GENERACION-POST-ALFA-Franco-Berardo-Bifo.pdf)<\/p>\n<p>Jeff CHANG, <em>Can&#8217;t Stop Won&#8217;t Stop. A History of the Hip Hop Generation<\/em>, Random House, 2011.<\/p>\n<p>M.T. KATO, <em>From Kung-fu to Hip Hop<\/em>, Suny Press, 2012.<\/p>\n<p>Kjelle MARYLOU, <em>Trends in Hip Hop Dance<\/em>, Mitchell Lane Publishers, 2014.<\/p>\n<p>Russell A. POTTER, <em>Spectacular Vernaculars: Hip Hop and the Politics of Postmodernism<\/em>, SUNY Press, 1995.<\/p>\n<p>Roberta SHAPIRO, &#8220;La Danse \u00e0 l&#8217;envers&#8221;, en AAVV, <em>Les sivisions de la ville<\/em>, Les \u00c9ditions de la MSH, 2013, pp. 194-214.<\/p>\n<p>Peter SLOTERDJIK, <em>En el mundo interior del capital<\/em>, Siruela, 2011.<\/p>\n<p>Paul VIRILIO, <em>El Cibermundo, pol\u00edtica de lo peor<\/em>, C\u00e1tedra, 2005.<\/p>\n<p>Alonzo WESTBROOK, <em>\u00a0Hip Hoptionary. The Dictionary of Hip Hop Terminology<\/em>, Harlem Noon Broadway Books, 2002.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Links de inter\u00e9s:<\/strong><\/p>\n<p>http:\/\/www.liketotally80s.com\/2013\/02\/monchhichis\/ (Web tem\u00e1tica <em>Like Totally 80s<\/em>, secci\u00f3n sobre Monchhichi, Julie Anderson, 7 julio 2013)<\/p>\n<p>https:\/\/develop.mercatflors.cat\/blog\/cuerpo-a-banda-ancha-el-hip-hop-en-la-encrucijada-del-semiocapitalismo-por-roberto-fratini\/ (Roberto Fratini, &#8220;Cuerpo a banda ancha: el hip-hop en la encrucijada del semiocapitalismo&#8221;, Blog Mercatflors, 14 desembre 2016)<\/p>\n<p>https:\/\/develop.mercatflors.cat\/blog\/sobre-no-sin-mis-huesos-per-ester-vendrell\/ (Ester Vendrell, &#8220;Sobre <em>No sin mis huesos<\/em> de Iron Skulls&#8221;, Blog Mercatflors, 14 desembre 2016)<\/p>\n<p>http:\/\/www.numeridanse.tv\/fr\/themas\/21_hip-hop-influences (secci\u00f3n tem\u00e1tica Num\u00e9ridanseTV, &#8220;Hip Hop Influences&#8221;)<\/p>\n<p>http:\/\/www.constanceguisset.com\/ (Web Constance Guisset Studio)<\/p>\n<p>Links V\u00eddeo:<\/p>\n<p>https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=4KiKtNNVHWU (Trailer Emio Greco, <em>Hell<\/em>)<\/p>\n<p>https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=WopqmACy5XI (corto completo, Norman MacLaren, <em>Pas de deux<\/em>)<\/p>\n<p>https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=eUIaKbrZUI8&amp;index=8&amp;list=PL2yKo9eACIznGTd8z9NPw7c6Zbvb0N-jR (Reportaje CBS, &#8220;Daredevil Dancing&#8221;, sobre la STREB Extreme Action Dancing, 30 julio 2015)<\/p>\n<p>https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=qV0IeHBsxYI (extracto v\u00eddeo <em>Unearthed: Aerial Dance Chicago<\/em>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El s\u00edndrome de Monchichi se traduce en un estado de desorientaci\u00f3n 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